Existen varias señales que nos podrían alertar de que algo está pasando, algunas pueden ser más visibles que otras y también más o menos graves, por lo que es muy importante estar atentos/as y, una vez que las vemos, debemos actuar inmediatamente.
⚠️ Podemos reconocer algunos cambios en la personalidad de nuestros hijos/as, por ejemplo, que esté más callado/a de lo normal, aislado/a, que muestre una percepción negativa de sí mismo/a (expresado en frases como yo no puedo, no soy capaz, no me gusta tal cosa de mí, soy feo/a, estoy gordo/flaco, quiero cambiar esto de mí, etc), que esté más irritable o a la defensiva, quizás más agresivo, etc.
⚠️ También es una señal si percibimos angustia, miedo, ansiedad (que puede o no transformarse en crisis de ansiedad o de pánico). Que no tiene hambre, que no puede dormir o que tiene pesadillas.
⚠️ Puede pasar que ya no quiera ir a lugares o actividades que antes disfrutaba. Poniendo pretextos o excusas para no ir o bien, por ejemplo, diciendo que tiene dolor de guata o cabeza. No querer ir al colegio, a algún taller o a un cumpleaños.
⚠️ Que empiece a molestar o incluso hacer bullying a otros, por ejemplo, a hermanos chicos u otros niños/as más pequeños.
⚠️ Que baje su rendimiento escolar o presente altibajos en desempeño que se pueden ver reflejado en problemas de memoria, dificultad en la concentración.
⚠️ Otra señal clave es que llega con útiles escolares o ropa rota, manchada, o extraviada. En casos severos pueden presentar moretones o heridas en el cuerpo. Muchas veces en estos casos puede negar o inventar un motivo para justificar esas lesiones o perdidas.
Lo importante es que en el mismo momento en el que me doy cuenta de que mi hijo/a es víctima de bullying tengo que actuar, porque esto es muy dañino y si no se repara puede dejar muchas heridas y cicatrices en la personalidad del niño o niña, incluso traumas.
Lo primero que tengo que hacer es propiciar un espacio seguro transmitiéndole a mi hijo/a que puede confiar en mí y que no es su culpa, que no se merece lo que le está pasando. Permitir que se desahogue, no censurar ni minimizar lo que está viviendo y sintiendo.
Luego, o de forma paralela, buscar cuál es la mejor vía para pedir ayuda: hablar con los/as profesores, con los padres del otro/a niño/a para alertarlos y ponerse de acuerdo en un plan de acción.
Evaluar si necesita apoyo de algún profesional; esto va a depender de las manifestaciones clínicas que presente el niño/a y del tiempo que se haya producido la situación.
En resumen: frenar la situación de bullying; reparar; reforzar su autoestima y seguridad; enseñar y trabajar estrategias para resolver o salir de situaciones de conflicto y pedir ayuda, todo con el objetivo de prevenir las consecuencias que se pueden producir a corto, mediano y largo plazo por una experiencia como esta.
Si quieres saber más o necesitas orientación para solucionar un caso de bullying escolar, estamos acá para apoyarte. Consulta con Francisca Fernández, psicóloga de @pediatraatucasa.
Pronto te entregaremos más datos sobre el bullying escolar
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Ps. Francisca Fernández
Psicóloga
Estudié psicología en la Universidad Diego Portales, realicé un diplomado en Neuropsicología Infantil de la Universidad Católica y un magíster en Neuropsicología Clínica en la Universidad Pablo de Olavide en Sevilla. Tengo experiencia en el área educacional y en sicología infantil.



