ENTENDIENDO LO QUE ME PASA EN EL POSPARTO
Hay algo del posparto de lo que hablamos poco antes de vivirlo: no siempre nos sentimos felices.
Puedes haber esperado muchísimo a tu bebé, quererlo con todo tu corazón y, al mismo tiempo, sentirte sobrepasada, llorar por cualquier cosa, tener miedo, estar irritable o preguntarte:
“¿Qué me pasa? ¿Por qué no estoy disfrutando como pensé que iba a hacerlo?”
Y aquí quiero partir por algo importante: sentirte removida emocionalmente después de tener un hijo no significa que seas una mala mamá ni que algo esté mal contigo.
El posparto es una etapa de enormes cambios físicos, hormonales, emocionales y también en nuestra identidad. Estamos aprendiendo a cuidar a un bebé mientras, muchas veces, apenas tenemos tiempo para dormir, comer, ducharnos o simplemente estar un rato solas.
Pero también es importante saber distinguir cuándo estamos frente a cambios emocionales esperables y cuándo puede ser necesario pedir ayuda.
BABY BLUES: CUANDO LAS EMOCIONES ESTÁN A FLOR DE PIEL
El llamado baby blues o tristeza posparto es muy frecuente.
Se estima que afecta al 85% de las mujeres después del parto y suele aparecer durante los primeros días hasta 2 a 3 semanas posparto. Las hormonas están cambiando rápidamente, estás durmiendo poco y tu vida acaba de dar un giro enorme.

Puedes sentir una intensidad emocional frente a una situación que, en otro momento, no habría significado mucho. Puedes llorar con intensidad y llorar de la risa en un mismo día (si, las emociones agradables y desagradables, ambas se intensifican). Recuerdo haber llorado intensamente luego de que mi marido me dijera que después habría la ventana que le pedí abrir.
Algo importante, estas emociones son transitorias y no te acompañan el día completo. Es mas bien la intensidad emocional lo que las caracteriza.
Que sean frecuentes no significa que tengas que vivirlo sola. Hablar con alguien, descansar cuando sea posible, recibir ayuda práctica y poder expresar lo que estás sintiendo puede hacer una gran diferencia.
¿Y CUÁNDO HABLAMOS DE DEPRESIÓN POSPARTO?
La depresión posparto es diferente. No se trata simplemente de estar triste o de tener un par de momentos malos.
Puede aparecer durante las primeras semanas o meses después del nacimiento y puede afectar profundamente la manera en que te sientes contigo misma, con tu bebé y con tu vida cotidiana.

No todas las depresiones posparto se ven como una mamá llorando todo el día.
A veces se manifiestan principalmente como irritabilidad, desconexión, sensación de estar funcionando en automático o una enorme dificultad para disfrutar.
También puede aparecer aunque hayas tenido un embarazo deseado, aunque ames profundamente a tu bebé y aunque “en teoría” todo esté bien.
La depresión posparto no es falta de amor o gratitud. Es una dificultad de salud mental y tiene tratamiento. Recuerdo una paciente que consultó después de 1 año de nacido su hijo. Nunca voy a olvidar cuando me dijo: “¿Por qué no pedí ayuda antes? Todo hubiera sido más fácil y más disfrutado”. Mientras antes consultes, mejor pronóstico y bienestar pata ti y para tu familia.
¿Y LA ANSIEDAD POSPARTO?
La ansiedad posparto puede confundirse fácilmente con la preocupación normal que aparece al convertirse en mamá.
Porque sí: tener un bebé implica preocuparse. ¿Está respirando? ¿Comió suficiente? ¿Tiene frío? ¿Estará enfermo? ¿Lo estaré haciendo bien?
Hasta cierto punto, estas preocupaciones son parte de la adaptación.

El problema aparece cuando la preocupación comienza a ocupar demasiado espacio y no te permite estar tranquila.
Y algo que escucho mucho de las mamás es: “Sé que probablemente estoy exagerando, pero no puedo dejar de pensarlo.”
Esa frase ya nos entrega información importante.
La ansiedad posparto no significa que seas una mamá exagerada. Muchas veces significa que tu sistema de alerta está funcionando a una intensidad demasiado alta.
ENTONCES, ¿CÓMO SÉ SI LO QUE ME PASA ES “NORMAL”?
Te recomendamos consultar con psicólogo si:
- Llevas más de un par de semanas sintiéndote mal
- Los síntomas están aumentando en vez de disminuir
- Sientes que no estás disfrutando absolutamente nada
- La preocupación o angustia interfiere con tu vida cotidiana
- Te cuesta vincularte con tu bebé o sientes mucha desconexión
- Tienes una culpa que se vuelve difícil de manejar
- Sientes que no puedes pedir ayuda o que tienes que poder con todo
- Tu pareja o alguien cercano te dice que te nota diferente
- Simplemente sientes que algo no está bien
Esta es probablemente una de las preguntas que más escucho. “¿Es normal lo que me pasa?” Y mi respuesta es que no necesitamos esperar a tener una etiqueta o colapsar para pedir ayuda.
No tienes que descubrir por tu cuenta si es baby blues, depresión o ansiedad.
Si algo te preocupa, si llevas varios días sintiéndote mal, si sientes que no eres tú, si estás sufriendo o si simplemente tienes la sensación de: “Necesito hablar con alguien.” Es un buen momento para consultar.
A veces una conversación permite despejar temores, comprender si lo que estás atravesando un proceso esperable y entregarte herramientas para transitarlo mejor. Y otras veces permite detectar tempranamente que necesitas un apoyo más específico.
En salud mental, mejor pasarse de cuidadosa que quedarse pasándolo mal. Pedir ayuda en ese momento no es exagerar. Es cuidarte a ti y a tu familia.
La maternidad ya trae suficientes desafíos como para que además sintamos que tenemos que atravesarlos solas.
Cuidarte también es parte de cuidar.
Y si hoy estás pensando “no sé si lo que me pasa es normal, pero no me estoy sintiendo bien”, quizás ese sea justamente un buen momento para conversar.
No necesitas tener todas las respuestas. Podemos empezar por ahí.
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