Estás acostada hace más de una hora, inmóvil mirando cómo tu respiración hace que tu bebé se meza de arriba abajo, en ese sueño en el que a ratos aparece una sonrisa que te hace olvidar ,de momento, el cansancio que acarreas. Con un brazo adormecido en una posición extraña, pero que no te atreves a mover porque cualquier movimiento en falso podría interrumpir ese preciado estado de placidez. Lo vuelves a mirar y piensas “ahora si, este es el momento”, te giras con la máxima delicadeza posible para lograr rodarlo a tu lado en la cama para poder finalmente ir a ponerte el pijama y volver a dormir un rato.

Sin embargo el primer contacto con el colchón pareciera activar un interruptor invisible, abre los ojos, hace una mueca y el llanto regresa como si nunca se hubiera ido. Estás cansada, frustrada y con ganas de llorar tu también. Inevitablemente te preguntas ¿lo estaré haciendo bien?.

Respiras, lo vuelves a tomar,
con la mano que te queda libre tomas tu celular y buscar «mi bebé sólo duerme en brazos». En veinte minutos leíste que hay que dejarlo llorar, que por ningún motivo hay que dejarlo llorar, que es un brote de crecimiento, que podría ser reflujo, y que quizás tiene que ver con algo que hiciste durante el embarazo. Dejas el celular de lado más perdida que cuando lo tomaste.

Si te ha pasado, de seguro no eres la única, y no es que seas exagerada ni que te falte información, lo más probable es que te sobre.

 

 

Maternidad y exceso de información: cuando buscar respuestas genera más ansiedad

Casi todas llegamos a la maternidad queriendo hacerlo bien, y la primera vez, sobre todo, equivocarse da miedo. Por eso buscamos respuestas, muchas veces solas y a cualquier hora. En Chile pasamos más de tres horas al día en redes sociales, y en el posparto buena parte de ese tiempo es de madrugada, atendiendo a tu guagua, con el cuerpo agotado. Cuando en ese estado cinco fuentes que parecen confiables te dicen cinco cosas distintas, el cerebro no elige una y se relaja, por el contrario, se pone en alerta. Más información no siempre trae más calma, a veces trae más vigilancia.

Ansiedad en el posparto: cuando sientes que debes hacerlo todo bien

En la consulta perinatal esa vigilancia aparece mucho más seguido que la tristeza, y casi nunca con su nombre, si no más bien algo como: «no logro desconectarme«, «reviso si respira varias veces en la noche«, «necesito hacerlo bien«. A eso se suma la inevitable comparación. Pero las redes no muestran MATERNIDADES así con todas sus letras, muestran los mejores treinta segundos de una, editados. Medirte contra eso es competir con algo que no existe.

 

 

¿Cómo aprender a confiar en tu instinto maternal?

Por eso quiero decirte algo que esos veinte minutos de búsqueda no te dijeron, tú sabes más de lo que crees. Y si ahora mismo piensas «yo no, yo de verdad no sé si llora por hambre o por calor«, esto es especialmente para ti. El instinto no siempre llega de golpe con el parto. Se va instalando de a poco, mirándolo, cargándolo, equivocándote y volviendo a intentar. Y necesita justo lo que el cansancio y la angustia te quitan, un poco de calma para escucharlo. Si no lo sientes, no es que no lo tengas, probablemente todavía se está formando, o tiene demasiado ruido encima.

Mientras tanto, fíjate en lo que sí haces. Te levantas cada vez que llora, pruebas una cosa y después otra, piensas en él antes que en ti. Empezar a conocer cómo funcionamos como parte de esta díada es parte del fortalecimiento del vínculo y del desarrollo del instinto.

Confiar en ti también significa aprender a pedir ayuda

Confiar en ti no significa que ya no tengas dudas, o que dejes de preguntar, sino que aprendas a discriminar qué voces son las que realmente vale la pena escuchar

 

¿Cuándo buscar apoyo psicológico durante el posparto?

Tampoco significa hacerlo sola. Si sientes que no logras desconectarte o que nada de lo que haces es suficiente, eso no habla de una mala madre, sino de una que necesita un lugar donde bajar la guardia y detenerse a observar. La consulta perinatal puede ayudarte a ordenar lo que sientes y a encontrar tu propia voz entre tanto ruido.

 

En Casa Pediatra acompañamos a tu hijo en cada control. Nos gustaría acompañarte a ti también. Si algo de esto te hizo sentido puedes pedir una hora con nuestro equipo de psicólogas perinatales.

Si llevas más de dos semanas con angustia la mayor parte del día, no logras disfrutar de cosas que antes te producían goce, lo cotidiano se vuelve difícil, sientes que te cuesta vincularte con tu bebé o sencillamente sientes que necesitas conversar con alguien, te sugerimos consultar.

 

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